lunes, 9 de marzo de 2015
sábado, 14 de febrero de 2015
VEJEZ
De niños vemos a nuestros padres, fuertes, seguros, parece que nada les asusta, que pueden afrontar todo aquello que se les presente.
Cuando hacíamos algo malo, temíamos sus regañinas, nos imponía su voz, su mirada, el castigo que seguro nos impondría.
Con el paso del tiempo, nos hacemos mayores a la vez que ellos. Nosotros crecemos y ellos envejecen. Todo va cambiando sin apenas darnos cuenta, ya no son tan fuertes ni tan temidos, comprendemos mejor sus enfados, sus miradas y sus castigos, intentaban educarnos como nosotros lo hacemos ahora con nuestros hijos.
Es triste ver envejecer a tus padres, aunque a la vez se siente felicidad por que siguen a tu lado. La vejez es sinónimo del tiempo vivido, pero a veces es triste cuando aparece alguna enfermedad, la tranquilidad de esos años se vuelve un trasiego de idas y venidas a los médicos, y el deterioro es más acusado.
La tristeza aparece en sus ojos, el cansancio en su cuerpo, ya no es tan fuerte como antes, se ha vuelto frágil y asustadizo, parece un niño que no comprende todo lo que le está pasando.
Tantos viajes, tantos médicos, esas pruebas interminables, ese cansancio que se acumula en su cuerpo sin saber cuanto tiempo duraran los tratamientos, esas ganas que le digan que todo esta bien, que los tratamientos se han acabado, que la tranquilidad vuelve a su vida.
Es un camino largo y duro, parece interminable, pero hay que aguantar y tener paciencia, pues al final las ganas de vivir triunfan sobre lo demás.
jueves, 15 de enero de 2015
DE UNA MADRE A UN HIJO

A veces no sabemos como comunicarnos con nuestros hijos, nos es muy difícil transmitirles nuestros sentimientos hacia ellos porque al final siempre acabamos discutiendo.
Estas navidades, por reyes, al no saber que le podía regalar, decidí escribirle una carta donde poder explicarle todo lo que yo siento por.
Estas son mis palabras.
Querido Javi, mi queridísimo hijo.
A pesar de todas nuestras disputas, te quiero más que a nada. Este año ha sido complicado, lo que hace cambiarnos a nosotros, nuestra forma de actuar, de pensar o de ver las cosas.
No se que te puedo regalar, pues tienes lo más importante que una persona pueda desear, salud, amigos y una familia que te quiere, que te ayuda, te aconseja y te apoya de forma incondicional, la que sólo quiere lo mejor para ti, la que intenta que crezcas siendo un hombre bueno, feliz, educado, que ayudes a los demás, una persona con principios.
Vas a cumplir 18 años, serás mayor de edad y ello conlleva algunas obligaciones, una de ellas es pensar en el futuro, en tu vida y en lo que quieres hacer con ella, esto no es nada fácil, ya lo se, en la vida no hay nada fácil, todo cuesta y lo que consigas con tu esfuerzo lo valoraras muchísimo, pero hay que esforzarse por ello sino no conseguirás nada.
Este año no hay regalos materiales, te voy a regalar algo que espero aprecies, sino ahora,a algún día.
Te regalo mi compañía, para que nunca te encuentres solo.
Te regalo mis consejos, para darte ánimos, pues llegaras si
te lo propones a donde tú quieras llegar.
Te regalo mis brazos, para que sepas que siempre podrás
contar con mi ayuda, que siempre tratare de protegerte.
Te regalo mi amor incondicional, para que sepas que nadie te
va a querer igual, de otra forma sí, pero igual no.
Es muy triste no ser querido.
Te daría cualquier cosa que me pidieras, pero entonces no estaría haciendo lo correcto, tenemos que esforzarnos en conseguir lo que queremos para valorarlo.
Eres una persona muy buena, con un gran corazón, pero te falta algo que espero en este 2015 te traigan los reyes.
Con todo mi amor tu madre.
Rosalía
viernes, 12 de diciembre de 2014
SIN PALABRAS
Hay momentos en la vida que te hacen pensar en lo verdaderamente importante, en lo que haces,
en las relaciones con tu familia, con los amigos o los hijos.
Cuando alguien pierde aun hijo, es algo terrible, es una de las peores cosas que te pueden pasar en la vida, por no decir la peor, es algo que no se lo deseas a nadie.
Pero y cuándo un hijo pierde a su madre, no a una madre de 80 o 90 años, la cual ha vivido y disfrutado de una larga vida, que te ha visto crecer y te a ayuda siempre, sino la de una madre joven, que quiere ver crecer a su hijo pequeño y no lo va ha poder hacer porque su vida se va apagando poco a poco.
Que pasará por la mente de esa madre al pensar que le queda poco tiempo para disfrutar de su pequeño, que no lo volverá a llevar al colegio dándole un beso de despedida, que no vera como hace su primera comunión, que se va a perder como crece sin poder darle esos consejos de madre y muchas muchas más cosas.
Cinco años luchando contra el cáncer, cinco años luchando por pasar todo el tiempo del mundo con su hijo y su familia, pasear, jugar con él, y todo aquello que su enfermedad le permite, ya que esta enfermedad la agota y la consume lentamente, y no quiere que su hijo la vea cansada, triste. De su larga melena rubia sólo quedan algunos mechones que oculta con gorros y sombreros, su cuerpo de una delgadez extrema lo oculta bajo un chándal, dibuja en su rostro la mejor de sus sonrisas, saca fuerzas de donde no las hay, todo, para ver a su hijo y pasar un ratito con él.
Cinco años luchando contra esa enfermedad, cinco años intentando sacar fuerzas, pero las fuerzas se agotan, su cuerpo se va consumiendo lentamente. Esta maldita enfermedad se ha ido llevando su vida, le ha ido robando las fuerzas hasta agotarla, ha conseguido quitarle lo que más quería y por lo que tanto luchaba, el no volver a ver a su hijo.
miércoles, 22 de octubre de 2014
REFLEJOS
Hoy, un día como otro cualquiera, en el que me siento melancólica, mi cabeza y mi cuerpo experimentan y sienten muchas cosas contradictorias.
Al mirarme al espejo, mi rostro y mi cuerpo reflejan el paso del tiempo, ese paso del que apenas nos damos cuenta pues se escapa poco a poco, muy lentamente y a la vez tan rápido, si, se escapa, por que si no fuese así yo no lo dejaría marchar.
No dejaría marchar la juventud, la alegría, esa energía que sientes cada día al despertar, esa sensación de querer hacer las cosas muy rápidas, como sino tuvieses tiempo, ese no pensar sino actuar, sin pensar en un mañana.
Ya no tengo esa juventud ni esa energía, cada día me cuesta más hacer cosas que antes las hacía sin pensar, ahora las tengo que pensar, meditar y sobre todo tener ganas. A veces me acuerdo de mi madre, de sus suspiros, de su mirada triste y melancólica, cada día la entiendo más, y creo que me parezco más a ella.
Ese rostro del espejo me muestra el tiempo pasado, los buenos y malos, los tristes y felices, ya no es joven ni bonito, la madurez se va apoderando de el y de su cuerpo, aunque sientas por dentro que aun eres joven, que esa imagen del espejo no se corresponde con la tuya, te engañas a ti misma diciéndote lo bien que estas, sin darle importancia a esos dolores matutinos, al cansancio de los años. A pesar de ello me siento feliz, pues vivo y sigo adelante, y pienso en ese paso del tiempo que se ira acoplando poco a poco a él sin darme cuenta, hasta que un día mirándome al espejo no vea en el a la niña que fui, a la joven llena de sueños e luciones. Mi espíritu seguirá siendo joven, pero mi cuerpo no acompañara a esa juventud, no responderá a sus insinuaciones.
Cuando somos niños queremos crecer muy rápido, queremos hacer cosas de mayores, las que no nos dejan hacer o ver, con el paso del tiempo te das cuenta de que todo tiene su momento y su lugar, todo llega, no hace falta correr, llega incluso antes de lo que imaginas.
Espero que el día en que me mire al espejo dentro de muchos muchos años y vea reflejado en el a una viejecita, espero que bien conservada, sienta que he tenido una vida plena y feliz, que todos los años que tienen mi rostro y mi cuerpo han valido la pena.
Aunque ese espejo no refleje a esa niña, yo en el fondo sabre que se encuentra escondida entre los años de toda una vida esperando a ser encontrada y volver a salir.
Al mirarme al espejo, mi rostro y mi cuerpo reflejan el paso del tiempo, ese paso del que apenas nos damos cuenta pues se escapa poco a poco, muy lentamente y a la vez tan rápido, si, se escapa, por que si no fuese así yo no lo dejaría marchar.
No dejaría marchar la juventud, la alegría, esa energía que sientes cada día al despertar, esa sensación de querer hacer las cosas muy rápidas, como sino tuvieses tiempo, ese no pensar sino actuar, sin pensar en un mañana.
Ya no tengo esa juventud ni esa energía, cada día me cuesta más hacer cosas que antes las hacía sin pensar, ahora las tengo que pensar, meditar y sobre todo tener ganas. A veces me acuerdo de mi madre, de sus suspiros, de su mirada triste y melancólica, cada día la entiendo más, y creo que me parezco más a ella.
Ese rostro del espejo me muestra el tiempo pasado, los buenos y malos, los tristes y felices, ya no es joven ni bonito, la madurez se va apoderando de el y de su cuerpo, aunque sientas por dentro que aun eres joven, que esa imagen del espejo no se corresponde con la tuya, te engañas a ti misma diciéndote lo bien que estas, sin darle importancia a esos dolores matutinos, al cansancio de los años. A pesar de ello me siento feliz, pues vivo y sigo adelante, y pienso en ese paso del tiempo que se ira acoplando poco a poco a él sin darme cuenta, hasta que un día mirándome al espejo no vea en el a la niña que fui, a la joven llena de sueños e luciones. Mi espíritu seguirá siendo joven, pero mi cuerpo no acompañara a esa juventud, no responderá a sus insinuaciones.
Cuando somos niños queremos crecer muy rápido, queremos hacer cosas de mayores, las que no nos dejan hacer o ver, con el paso del tiempo te das cuenta de que todo tiene su momento y su lugar, todo llega, no hace falta correr, llega incluso antes de lo que imaginas.
Espero que el día en que me mire al espejo dentro de muchos muchos años y vea reflejado en el a una viejecita, espero que bien conservada, sienta que he tenido una vida plena y feliz, que todos los años que tienen mi rostro y mi cuerpo han valido la pena.
Aunque ese espejo no refleje a esa niña, yo en el fondo sabre que se encuentra escondida entre los años de toda una vida esperando a ser encontrada y volver a salir.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
COMPARTIR LA VIDA
La mayoría, cuando comenzamos una relación, pensamos que será para siempre, para toda la vida. ponemos toda nuestra ilusión y ganas para que todo vaya bien. Pero en nuestra vida pasan tantas cosas, buenas y malas, que nos va cambiando el carácter y nuestra forma de pensar sin que nosotros nos demos cuenta.
Dicen que el amor se acaba, creo que se va apagando poco a poco, con la rutina diaria, con los problemas y circunstancias que van apareciendo a lo largo de nuestra vida. Si ese amor no es fuerte y lo apreciamos tanto como para hacer todo lo que este en nuestras manos para que dure se va desmoronando poco a poco con el tiempo.
Las buenos momentos de nuestra vida nos llenan de satisfacción y alegrías, pero los malos son difíciles de sobrellevar. Intentamos llevarlos de manera que no afecte a nuestra relación, aunque a veces afecta y mucho, no es algo que se pueda controlar, las preocupaciones, la incertidumbre, todo nuestro mundo cambia y nosotros con él, nuestra pareja intentara ayudarnos de la mejor manera posible, no sabrá si lo hace bien o mal pero intenta apoyarnos y animarnos, no le gusta vernos triste, pensativo,serio. Aguantara algún que otro desplante, nuestra irritabilidad, nuestra desgana, sabe que no somos así, es la situación por la que pasamos, es un cumulo de circunstancias que nos esta tocando vivir, nos dará toda su comprensión y su paciencia esperando que esa mala racha, con su ayuda, pase cuantos antes y todo vuelva a ser como era antes. Que volvamos a ser esa persona activa, risueña y cariñosa de antes.
Si una pareja no es capaz de apoyarse en los malos momentos, no creo que tengan futuro. Es verdad que a veces el amor pasa, nada es eterno, y la vida nos hace cambiar, pero hay un amor, no se si el verdadero a no, que es capaz de estar para los malos y los buenos momentos, la vida lo hace más fuerte, y esa pasión del comienzo se transforma en ternura, cariño, es algo más profundo, no se como explicarlo, pero cuando veo a dos abueletes agarrados de las manos dando un paseo siento que el amor puede durar toda la vida, que juntos se pueden superar todas las dificultades. Espero verme dentro de muchos años pasear agarrada de la mano de la persona con la que llevo compartiendo toda mi vida.
La vida nos pone muchas pruebas en el camino y es mejor superarlas acompañados, pues la soledad nunca fue buena consejera. Nadie nace enseñado, la vida no trae manual de instrucciones, todo lo aprendemos por el camino, unas veces nos equivocamos y otras no, son experiencias que nos hacen ser más fuertes y nos enriquecen para afrontando la vida de diferente forma, nuestros prioridades van cambiando con la edad. Las preocupaciones de nuestros hijos nos hacen sonreír, vemos reflejados en ellos nuestros problemas de juventud, eso que parecía tan terrible, esa niña que no le echaba cuenta y que le rompió el corazón, nosotros sabemos que pasara y será un recuerdo más, otra experiencia más en el largo camino que le queda por recorrer.
La vida hay que vivirla, como dice una persona a la cual conozco bastante bien, en buena compañía.
sábado, 30 de agosto de 2014
QUE BONITA LA VIDA
A lo largo de nuestra vida, vamos realizando acciones de todo tipo, unas en solitario otras con amigos, de unas nos avergonzamos a no nos sentimos especialmente orgullosos, porque no nos ha salido como esperábamos y de otras nos sentimos muy satisfechos por el resultado.
Normalmente aunque estemos eufóricos porque todo nos ha salido genial, porque hemos alcanzado nuestro objetivo, porque nuestro esfuerzo ha valido la pena, parece que si las personas que nos rodean no se enteran de lo que hemos logrado y no nos felicitan por ello no tiene el mismo valor, parece que nuestro esfuerzo y sacrificio no tiene la misma importancia, necesitamos que se nos reconozca lo logrado para sentirnos más contentos con nosotros, para valorar aún más lo que hemos hecho.
No entiendo muy bien los pensamientos que pasan por nuestra mente. Todo lo que nos rodea lo hacemos tan complicado, a veces nos complicamos tanto la vida y la hacemos tan difícil, nos sentimos tan abrumados por aquello que no hemos podido lograr que no disfrutamos de lo que hemos conseguido, no le damos valor a lo que tenemos sino a lo que no tenemos.
Las personas somos los animales más complicados del universo.
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